Google+ Apotecarium: Ungüento antibiótico a base de ajo

lunes, 10 de febrero de 2014

Ungüento antibiótico a base de ajo

Durante muchos siglos la medicina natural ha utilizado este vegetal en sus tratamientos, ya que posee propiedades que contrarrestan infecciones, hongos, bacterias y además, ayuda a limpiar y purificar la sangre. Estas magníficas propiedades se obtienen al machacar el ajo, pues con ese procedimiento se libera una sustancia llamada alicina, que es la base de muchos de los medicamentos producidos por laboratorios farmacéuticas. En esta entrada vamos a ver cómo preparar de forma fácil un ungüento maravilloso y natural para la curación de muchas afecciones.

Utiliza este medicamento natural en tu hogar

Para casi todas las heridas se puede utilizar ajo machacado directamente sobre la herida. Esto aliviará el dolor y evitará infecciones, pues la alicina ingresará directamente al torrente sanguíneo.

Además, al ser ingerido por via oral, el ajo ayuda a producir flora bacteriana benéfica y contrarresta el efecto de píldoras y pastillas en el estómago.

Para las infecciones causadas por hongos, como por ejemplo el pie de atleta, es muy útil usar pasta de ajo como crema y cubrir los pies con calcetines, aunque es recomendable que estas prendas sean exclusivas para el tratamiento y las tiremos a la basura al terminarlo.

Igualmente se puede aplicar en erupciones cutáneas, tanto por acné como por herpes, genital o bucal.

Otro de sus beneficios lo podemos comprobar al frotarlo en el pecho para aliviar resfriados y neumonías, y en las fosas nasales para aliviar sinusitis y rinitis.

También el ajo será un gran analgésico y antibiótico al frotarlo mediante un hisopo en los oídos.

Cómo preparar este bálsamo de ajo

Para preparar esta maravillosa pasta multiusos solo necesitamos recordar la "regla del 3×3".

Tres ingredientes:
- aceite de coco virgen
- aceite de oliva extra virgen
- y ajo fresco.

Y tres cucharadas colmadas de cada uno de ellos.

Ponemos el aceite de coco a calentar a fuego lento, añadimos el aceite de oliva y mezclamos los aceites de manera uniforme.
Cuando la mezcla esté caliente y homogénea incorporamos el ajo picado, salteamos ligeramente y retiramos del fuego.
Ponemos la preparación en la batidora o la machacamos con un mortero o un molinillo de café.
Colamos la preparación, vertemos el resultado en un tarro de cristal y ya tenemos nuestro propio bálsamo antibiótico y analgésico. Lo guardamos en el frigorífico solo durante dos semanas, que es el tiempo que se mantiene con sus ingredientes activos.
Cuando la preparación está recién hecha tiene un color blanco parecido a la leche, pero poco a poco se va conviertiendo en una pasta suave y espesa.
Tras varias horas de refrigeración, descubrirás que su densidad ha aumentado convirtiéndose en un bálsamo fácil de untar.
Y ya solo queda daros un último consejo: a pesar del aceite de coco, el olor del ajo prevalecerá, por lo tanto trataremos de usarlo solamente en casa, pues este olor también se impregnará la ropa. Así que deberemos usar prendas específicamente para el tratamiento y tener la precaución de lavarlas separadas de otras prendas.

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