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sábado, 7 de septiembre de 2013

Farolillos de Halloween

Ya estamos en septiembre y tenemos a la vuelta de la esquina la divertida Fiesta de Halloween, así que os propongo esta idea decorativa de craftsbyamanda para crear un ambiente terrorífico. Seguro que a vuestros peques y no tan peques les va a encantar.

Para fabricar estos farolillos de Halloween vamos a necesitar:

- Tarros de vidrio
- Cartulina o cartón
- Un lápiz o un rotulador fino
- Tijeras
- Un rotulador negro grueso
- Pintura acrílica o de látex mate o semitransparente de colores blanco, amarillo, naranja, rojo y violeta
- Brochas o pinceles gruesos
- Spray fijador de pintura mate o brillante, según vuestro gusto
- Velas de base ancha para que se queden bien sujetas dentro de los farolillos
- Una varilla larga de madera para encender las velas dentro de los tarros

Bien, pues vamos a comenzar. En primer lugar, lavaremos y secaremos cuidadosamente los tarros de vidrio para que se fije bien la pintura. Agitamos bien los botes de pintura para que ésta se mezcle homogéneamente y damos una mano de pintura a cada tarro con la brocha o el pincel grueso y dejamos secar 1 hora. Conviene aplicar solamente una mano si la pintura es mate para que los farolillos no queden demasiado opacos, impidiendo que se transparente la luz de las velas.

Mientras se seca la pintura de los tarros, vamos a preparar las plantillas de los ojos y bocas de monstruos, fantasmas y calabazas que representarán nuestros farolillos dibujándolos con un lápiz o un rotulador fino sobre la cartulina o el cartón y los recortamos. En las fotos podéis ver varias propuestas.

Situamos cada plantilla en el lugar correspondiente de cada tarro bien seco y dibujamos el contorno, rellenamos el interior con el rotulador negro grueso. También podemos pintar unas telarañas o algún bicho en los tarros con un rotulador más fino o de otro color.

Dejamos secar la tinta y rociamos cada tarro con el spray fijador de pintura.

No está de más recordaros que los farolillos se van a calentar mucho cuando estén las velas encendidas, por lo que conviene situarlos sobre una superficie de piedra y alejados de manitas infantiles.

Cuando los queráis limpiar, lo mejor es sumergirlos en agua y jabón y dejarlos secar al aire o pasando con mucha delicadeza un paño suave, así la pintura no se arañará ni se resquebrajará. Y a la hora de guardarlos, envolver cada farolillo por separado con papel de periódico, así os durarán muchos años.

Y ya sólo me queda desearos un divertido y estremecedor día de Halloween lleno de trucos y tratos.









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