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lunes, 17 de junio de 2013

Ideas para ahorrar en la cocina

. No se trata de escatimar en el gasto, quitarnos productos básicos o reducir en alimentación. Se trata de buscar lo mejor, no despilfarrar, organizarse y hacer una compra inteligente. A continuación os propongo unas ideas para ahorrar en la cocina.

Es importante, por ejemplo, llevar siempre la lista de la compra y no adquirir cosas que no estén en la lista, aunque si vamos acompañadas de nuestra pareja o de nuestros hijos pequeños o adolescentes va a ser inevitable que les compremos algo que se les antoje. También es conveniente que vayamos con el estómago lleno, así será más difícil que caigamos en la tentación de comprar caprichos y que no nos olvidemos de mirar en los estantes superiores e inferiores porque lo mas caro suele colocarse a la altura de los ojos y que
elijamos alimentos que están de temporada porque su precio es menor que si los compramos fuera de su época o los traen de otros países. Visitar la carnicería, pescadería o supermercado a última hora, especialmente los sábados porque tal vez no encontremos el tipo de pescado o corte de carne que más nos gusta, pero es un buen momento para experimentar con nuevos ingredientes y muchas tiendas rebajan los precios de sus productos perecederos antes de cerrar

Cocinar grandes cantidades y congelar en raciones para ahorrar no sólo tiempo sino también energía. Consumir menos carne y preparar comidas vegetarianas una vez por semana no sólo beneficiará a nuestro bolsillo, sino que además favorecerá nuestra salud

Mantengamos una buena selección de conservas y alimentos envasados, tal como legumbres, frutos secos, conservas de pescado, pastas y arroz. Una vez se hayan consumido los reemplazamos para asegurarnos que la despensa básica queda repuesta (puedes poner una lista en el interior del armario como un recordatorio). Podemos comprar al por mayor una vez cada cierto tiempo los alimentos no perecederos beneficiándonos de ofertas como un 3x2 u otros descuentos.

Podemos aprovechar las sobras para crear nuevos platos o preparar platos combinados. Buscar recetas para las sobras de comidas. Algunos de los mejores platos se hacen con sobras (ensaladas, croquetas, lasañas, canelones, rellenos, migas, ropa vieja, etc.). Prácticamente existen recetas para todas las sobras. Con huesos de jamón, carcasas de pollo o gallina, cabezas de pescado o cáscaras de marisco se preparan buenos caldos. Por ejemplo, si compráis un pollo entero la carcasa sirve para hacer caldos caseros con verduras que son la base de varias sopas. Del pescado blanco, las espinas y cabeza se cuecen y sirven para una base de sopas de pescado, fideuás, risottos, zarzuelas o paellas. De los chipirones, parte del caldo sobrante nos sirve para cocinar un arroz negro.

Para que el pan se conserve mucho más tiempo se puede congelar en rebanadas y usarlas cuando las necesitemos. Se guarda en el congelador dentro de una bolsa de plástico y dos horas antes de ser consumido lo dejamos fuera para que se descongele. Lo ponemos un ratito encima de un radiador o lo introducimos 45 segundos en el microondas y así se queda crujiente. O se puedes poner unos minutos en el horno y cuando se enfríe, guardarlo en una lata o tupper para tomarlo con paté, queso untado o mermelada. ¿Que la bolsa de pan de molde está a punto de caducar? También la puedes guardar en el congelador y cuando quieras alguna rebanada sólo tienes que sacarla un ratito antes.El pan que ha sobrado y se ha quedado duro se puede rallar para hacer empanados, freírlo para picatostes o aprovecharlo para hacer migas manchegas o extremeñas, torrijas o sopas de ajo.

No sé si os habéis fijado en que sale más barato comprar una lechuga entera que ensaladas en bolsas... Lo malo es que se suele acabar estropeando. Las hojas de la lechuga feas o que estén más lacias se pueden emplear para hacer una crema de hortalizas con patatas, puerro y zanahorias, lo mismo que con los restos de verduras y hortalizas que van quedando por el frigorífico o se van poniendo feos. Los calabacines, puerros y zanahorias se pueden congelar crudos, solo hay que limpiarlos y troceados. Los tomates se pueden lavar, secarse y congelarse enteros. Para hacer salsa sólo hay que sacarlos un poco antes, y, todavía congelados, se pasan por debajo del grifo y les sale la piel perfectamente. Luego se cortan en trocitos y se prepara la salsa.

Las claras de huevo también se pueden congelar individualmente en cubiteras de hielo o varias en un recipiente de plástico y sirven para hacer galletas de almendra, revueltos o tortillas de claras. También se puede congelar el chorizo, salchichón y jamón ya loncheados y están igual de buenos. Diviendo los paquetes grandes de alimentos (especialmente pollo y pescado) y guardándolos en el congelador sólo tendremos que descongelar las cantidades necesarias en cualquier momento, por lo que el paquete va a durar mucho más tiempo.

Se pueden guardar en cubiteras para hielo. El aceite es uno de los alimentos que más acostumbramos a tirar después de haberlo usado para freir, así que una buena forma de ahorrar es cambiar el aceite de la botella a un dosificador, así solo utilizaremos el que necesitemos en cada momento. Una forma de ahorrar es comprarlo en garrafas de 5 litros y guardarlas en un lugar fresco y oscuro. Se puede reutilizar el aceite de oliva de freír patatas, pero sin mezclarlo con otros aceites. También podemos ir guardando el aceite usado en vez de tirarlo por el fregadero para hacer jabón. Con una base de hierbas aromáticas, aceite de oliva, vinagre, yogur y limón se pueden hacer todo tipo de aliños sabrosos y salen mucho mas baratos que los que venden envasados. Se pueden guardar en cubiteras para hielo. Bueno, después de tanto congelar y congelar no hará falta que os diga que tener un congelador bien hermoso es una de las mejores inversiones domésticas que podéis hacer. Además, vais a recuperar rápidamente el gasto y con creces.

¿Cómo podemos ahorrar descongelando? Pues muy fácil. Lo que tenéis que hacer es sacar el tupper la noche antes y dejarlo descongelar en la parte superior de la nevera porque mientras la comida se descongela, refrigera la nevera y contribuye al ahorro energético más que si la dejáramos a temperatura ambiente.

Para cocinar, usemos las fuentes de calor en este orden: microondas, olla a presión y horno. El horno es el electrodoméstico que más energía consume, pero podemos usarlo a pleno rendimiento preparando al mismo tiempo 2 comidas. A mitad de cocción sólo tenemos que situar arriba la bandeja de abajo arriba y viceversa. O prepáralas de una en una pero seguidas, aprovechando el calor residual para no tener que precalentar. Aprovecha al máximo el calor de la cocina procurando que los recipientes sean un poco más grandes que las zonas de cocción. Así no se desperdiciará calor a través de la vitrocerámica o cocina de gas. Y si tienes vitro, apagando 5 minutos antes aprovecharás el calor residual. No frías a temperaturas muy altas porque, además de provocar humaredas grasientas que ensucian la cocina, es poco sano. También se puede mantener la temperatura de ebullición a baja potencia. Si tienes cocina eléctrica, utiliza baterías de cocina,sartenes y cazos con fondo grueso difusor para conseguir una temperatura más uniforme en todo el recipiente. Las ollas a presión super rápidas consumen menos energía y ahorran tiempo. Tapando las ollas y sartenes durante la cocción, la comida se hará antes y consumiremos menos energía.

Ahorrar manteniendo los electrodomésticos en buen estado se puede hacer usando productos antical para lavavajillas y lavadoras, así como tener la instalación eléctrica de la casa bien cuidada, con los circuitos eléctricos de cada aparato bien separados. También se recomienda no usar regletas o enchufes múltiples porque recalientan los electrodomésticos.

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