Google+ Apotecarium: Ambientador natural de naranja

jueves, 23 de mayo de 2013

Ambientador natural de naranja


Me encanta esta idea que nos propone Cristina Caba en su blog planetaquiron para hacer nosotr@s mism@s. Con este ambientador natural de naranja nuestra casa olerá de maravilla y encima nos sentiremos más animad@s.

El estilo de vida occidental nos ha ido, paulatinamente, desconectando de la naturaleza y de todos sus regalos. Ser creativos con los frutos que nos ofrece la tierra es una forma de recordarnos que ella nos sustenta. Al mismo tiempo, jugar con la materia nos acerca al espíritu: como arriba es abajo. Lo podemos experimentar con algo tan trivial como la elaboración de un ambientador casero.
Los beneficios nutricionales de la naranja son más que conocidos. Los que nos proporcionan sus aceites esenciales contenidos en su cáscara, bastante menos.

El aceite esencial de naranja se utiliza en la cocina para aromatizar algunos platos, y también para añadir a los aceites de masaje y como ambientador natural. Es también uno de los aceites más utilizados en aromaterapia por sus efectos antidepresivo y sendante nervioso. La extracción de aceite esencial de naranja suele hacerse mediante la técnica de presión en frío. Es un proceso que necesita grandes cantidades de piel de naranja para obtener muy poca cantidad de aceite. Obtenerlo en casa es bastante complicado pero sí que podemos conseguir su aroma a través de un método mucho más sencillo para elaborar un ambientador muy agradable, y libre de químicos que suelen contener sustancias tóxicas.

Se necesita:

- 8 naranjas (mejor si son ecológicas)
- Alcohol medicinal (mejor si es destilado de cereal)
- Agua destilada
- Un tarro de cristal con tapa hermética
- Un frasco de cristal con difusor
- Un rallador
- Un colador de gasa fina o filtro para café

Se rallan o pelan las naranjas sin aprovechar la parte blanca. Las naranjas, ya sin piel y dejando la parte blanca, se conservan un par de días más para ser consumidas.
Se introduce la piel rayada o triturada en un tarro de cristal al cual se añade una cantidad de alcohol suficiente para cubrirla.
Se tapa herméticamente para evitar que el alcohol se evapore y se deja macerando durante 21 días en el exterior, para que reciba luz solar.
El tarro tiene que agitarse enérgicamente como mínimo una vez al día para ayudar a que el aceite contenido en la piel vaya incorporándose al alcohol.
Después de ese tiempo, se cuelan las pieles a través de un filtro de café. El alcohol obtenido se mezcla al 50% con agua destilada y se introduce en un frasco de cristal con difusor.
Con las cantidades propuestas se obtiene suficiente líquido para varias semanas o meses sin estropearse.